El costo de resistirse al cambio 

Cómo algunos comportamientos impactan en la rentabilidad de una empresa.


Cuando pensamos en mejorar la rentabilidad de una empresa, solemos mirar los costos, las ventas, el stock o los procesos. Sin embargo, existe otro factor que rara vez aparece en los indicadores y que tiene un impacto igual de importante: el comportamiento de las personas.

A lo largo de mi experiencia trabajando junto a distintas áreas, observé una situación que se repite con frecuencia. Alguien identifica una oportunidad de mejora, propone una forma diferente de trabajar y la conversación termina antes de empezar. No porque la idea haya sido evaluada y descartada, sino porque cualquier cambio genera una respuesta automática de rechazo.

El problema no es que una propuesta no se implemente. El verdadero problema es que la organización deja de conversar sobre cómo mejorar. Y ese costo, aunque no figure en ningún balance, existe:



Y las consecuencias suelen quedar ocultas dentro de la organizacion:



También se desperdicia talento


Las organizaciones invierten tiempo y recursos en incorporar personas con experiencia, capacidad de análisis y nuevas ideas. Sin embargo, si esas personas encuentran un entorno donde cualquier propuesta genera resistencia, ese conocimiento deja de transformarse en mejoras concretas.

A veces el problema no es la falta de ideas, sino que el sistema deja de aprovecharlas y en este punto conviene hacer una distinción importante:

No todas las propuestas deben implementarse y es importante aprender a cuestionar una idea, pedir datos o señalar riesgos porque eso también forma parte de una buena gestión.


Lo que resulta costoso es rechazar cualquier cambio sin analizarlo.



Los procesos no mejoran por el simple paso del tiempo. Mejoran cuando las personas observan, cuestionan, aprenden y se animan a cambiar. Resistirse al cambio no solo frena la innovación. También consume tiempo, desperdicia talento y termina afectando la rentabilidad.

Los procesos no mejoran solos. Son las personas quienes los sostienen, quienes los mejoran... o quienes impiden que evolucionen. Y ese es un costo que pocas organizaciones llegan a medir.